UN POCO DE POESÍA... TODOS LOS DÍAS                                       LA POESÍA, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA

 

Jardín de invierno

 

Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.

Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.

                                                                                 Pablo Neruda

 

LE DÉSERTEUR

 

Monsieur le président
Je vous fais une lettre
Que vous lirez peut-être
Si vous avez le temps

Je viens de recevoir
Mes papiers militaires
Pour partir à la guerre
Avant mercredi soir

Monsieur le président
Je ne veux pas la faire
Je ne suis pas sur terre
Pour tuer des pauvres gens

C'est pas pour vous fâcher
Il faut que je vous dise
Ma décision est prise
Je m'en vais déserter

Depuis que je suis né
J'ai vu mourir mon père
J'ai vu partir mes frères
Et pleurer mes enfants

Ma mère a tant souffert
Elle est dedans sa tombe
Et se moque des bombes
Et se moque des vers

Quand j'étais prisonnier
On m'a volé ma femme
On m'a volé mon âme
Et tout mon cher passé

Demain de bon matin
Je fermerai ma porte
Au nez des années mortes
J'irai sur les chemins

Je mendierai ma vie
Sur les routes de France
De Bretagne en Provence
Et je dirai aux gens:

« Refusez d'obéir
Refusez de la faire
N'allez pas à la guerre
Refusez de partir »

S'il faut donner son sang
Allez donner le vôtre
Vous êtes bon apôtre
Monsieur le président

Si vous me poursuivez
Prévenez vos gendarmes
Que je n'aurai pas d'armes
Et qu'ils pourront tirer

 

EL DESERTOR

 

Señor presidente

Le escribo esta carta

Que quizá lea usted

Si tiene tiempo


Acabo de recibir

La orden militar

Para ir a la guerra

El próximo miércoles

 

Señor presidente

No voy a hacerlo

No vine a este mundo

Para matar pobre gente

 

No quiero que se enfade

Pero he de decirle

Que mi decisión es firme:

Voy a desertar

 

Desde el día en que nací

He visto morir a mi padre

Partir a mis hermanos

Y llorar a mis hijos

 

Mi madre sufrió tanto

Que ya está bajo tierra
Se ríe de las bombas

Y hasta de los gusanos

 

Cuando estuve preso

Me robaron la mujer

Me robaron el alma

Y todo mi pasado

 

Mañana muy temprano

Les cerraré la puerta

A aquellos años muertos

Y me echaré al camino

 

Pediré limosna

Por las rutas de Francia

De Bretaña a Provenza

Y les diré a las gentes:

 

«Niéguense a obedecer

Niéguense a colaborar

No vayan a la guerra

Niéguense a partir»

 

Si hay que derramar sangre

Derrame usted la suya

Pues tan buen apóstol es

Señor presidente

 

Si ordena que me busquen

Dígales a sus agentes

Que no llevaré armas

Que pueden disparar                 

 

Boris Vian (1920-1959)

 

EL HAMBRE

Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.

No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros

En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.

II

El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.

Uno no es tan humano que no estrangule un día
pájaros sin sentir herida en la conciencia:
que no sea capaz de ahogar en nieve fría
palomas que no saben si no es de la inocencia.

El animal influye sobre mí con extremo,
la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.
A veces, he de hacer un esfuerzo supremo
para acallar en mí la voz de los leones.

Me enorgullece el título de animal en mi vida,
pero en el animal humano persevero.
Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,
bajo tanta maleza, con su valor primero.

Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.

Arroja sus estudios y la sabiduría,
y se quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.

Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.

Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.

Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,
tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,
el pan, el día, el hambre no tenga compartido
con otras hambres puestas noblemente en la boca.

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.

                                                  Miguel Hernández.  EL HOMBRE ACECHA (1937-1939)
 

PRIMAVERA
 

Ayer
Mañana

Los días niños cantan en mi ventana

Las casas son todas de papel
y van y viven las golondrinas
doblando y desdoblando esquinas

Violadores de rosas
Gozadores perpetuos del marfil de las cosas
Ya tenéis aquí el nido
que en la más ardua grúa se os ha construido

Y desde él cantaréis todos
en las manos del viento. Mi vida es un limón
pero no es amarilla mi canción

Limones y planetas
en las ramas del sol
cuántas veces cobijasteis
la sombra verde de mi amor
la sombra verde de mi amor

La primavera nace
y en su cuerpo de luz la lluvia pace

El arco iris brota de la cárcel

Y sobre los tejados
mi mano blanca es un hotel
para palomas de mi cielo infiel.

                                                                                                                  Gerardo Diego (Manual de espumas 1921)

 

  Presencia del otoño

Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.

Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.

Vete por él, amada.
No soy yo el que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura.

                                                                      Juan Gelman (Premio Cervantes 2008)

 

LA VIDA ES SUEÑO - JORNADA III - ESCENA XIX

 SEGISMUNDO:

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

                                                                           Pedro Calderón de la Barca (1636-1673)

 

ALEGRÍA INTERIOR

EN MÍ LA SIENTO AUNQUE SE ESCONDE. MOJA
mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores
sobre el sombrío corazón deshoja.

A veces alza en mí su luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.

Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.

Dirán que he muerto, y yo no muero.¿Cómo
podría ser así, decidme, dónde
podría ella reinar si yo muriera?

De "Alegría" 1947

                                                                           José Hierro

 ________________

 

Emilios, burofax, esemeeses,
canas en flor, primeras ediciones,
todo lo que le sobra a mis canciones
me lo cobran los años y los meses.
Maldita bendición, plata Meneses,
rata de callejón sin pantalones;
ya no canto aquel son con tropezones,
de vuelta a la pensión bordando eses.
Por suerte tengo en Tirso una guarida
donde velo los labios de la herida
cuando sabe a vinagre mi costado,
y, cada vez que subo al escenario,
estreno un corazón y el calendario
parece un bandoneón desafinado.

Las musas que me colman el puchero
lucen menos en forma cada día,
¿Quién iba a suponer que llegaría
tan martes este doce de febrero?
Y, sin embargo, espero todavía,
tiritando, que amaine el aguacero,
porque quiero querer como quería:
de hinojos, levitando y con sombrero.
Huyó la juventud carmín y breve,
zarpó la primavera y el verano
se bate malherido en retirada.
Mis primeros cuarenta y diecinueve
cumplo como cumplió Tony Soprano
su palabra en la sexta tempora.

                                                                                                              Joaquín Sabina

 

ELEGIDO POR ACLAMACIÓN

Sí, fue un malentendido.
                                Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio.

 

EL DÍA SE HA IDO

Ahora andará por otras tierras, 
llevando lejos luces y esperanzas, 
aventando bandadas de pájaros remotos, 
y rumores, y voces, y campanas, 
-ruidoso perro que menea la cola 
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato 
sigiloso, entró por la ventana, 
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza.)

Sí; 
definitivamente el día se ha ido. 
Mucho no se llevó (no trajo nada); 
sólo un poco de tiempo entre los dientes, 
un menguado rebaño de luces fatigadas. 
Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto, 
sin duda alguna, volverá mañana. 
Ahuyentará a ese gato negro. 
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.

Será otro perro de la misma raza.

                                                                    Ángel González


 

La guerra  (Todas las putas guerras, añado yo)

 

De pronto, el aire

se abatió, encendido,

cayó, como una espada,

sobre la tierra. ¡Oh, sí,

recuerdo los clamores!

 

Entre el humo y la sangre,

miré los muros

de la patria mía,

como ciego miré

por todas partes,

buscando un pecho,

una palabra, algo

donde esconder el llanto.

 

Y encontré sólo muerte,

ruina y muerte

bajo el cielo vacío.

 

                                      José A. Goytisolo (Años decisivos, 1961)

 

   LOS POBRES DE DIOS

  Por los caminos florecidos
va la caravana de los desvalidos,
ciegos, leprosos y tullidos.
  No tienen albergue en la noche fría,
no tienen yantar a la luz del día,
por eso son hijos de Santa María.
  El polvo quema sus llagas rojas,
sus oraciones son congojas:
van entre el polvo como las hojas.
  Van por caminos de sementeras,
caminos verdes entre las eras,
en donde cantan las vaqueras.

        COMO CHOVE MIUDIÑO,
  COMO MIUDIÑO CHOVE,
  POL'A BANDA DE LAIÑO,
  POL'A BANDA DE LESTROVE.

                                                                            Valle Inclán

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso,

no hallar, fuera del bien, centro y reposo;
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor. Quien lo probó lo sabe.

                                                                                        Lope de Vega,
                                                                                        Rimas (1602)

 

EL ALBA DENOMINADORA

    A embestidas suaves y rosas, la madrugada te iba poniendo nombres:
Sueño equivocado, Ángel sin salida, Mentira de lluvia en bosque.
    Al lindero de mi alma, que recuerda los ríos,
indecisa, dudó, inmóvil:
¿Vertida estrella, Confusa luz en llanto, Cristal sin voces?
    No.
Error de nieve en agua, tu nombre.

Rafael Alberti

 

Coplas hechas sobre un éstasis de harta contemplación

Entreme donde no supe
y quedeme no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

      I

Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me vi
sin saver dónde me estaba
grandes cosas entendí
no diré lo que sentí
que me quedé no sabiendo
toda sciencia trascendiendo.

      II

De paz y de piedad
era la sciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida vía recta
era cosa tan secreta
que me quedé balbuciendo
toda sciencia trascendiendo.

      III

Estava tan embebido
tan absorto y ajenado
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo
toda sciencia tracendiendo.

      IV

El que allí llega de vero
de sí mismo desfallesce
quanto sabía primero
mucho baxo le paresce
y su sciencia tanto cresce
que se queda no sabiendo,
toda sciencia tracendiendo.

      V

Cuanto más alto se suve
tanto menos se entendía
que es la tenebrosa nuve
que a la noche esclarecía
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda sciencia tracendiendo.

      VI

Este saber no sabiendo
es de tan alto poder
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer
que no llega su saber
a no entender entendiendo
toda sciencia tracendiendo.

      VII

Y es de tan alta excelencia
aqueste summo saber,
que no ay facultad ni sciencia
que la puedan emprender
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
yrá siempre tracendiendo.

      VIII

Y si lo queréis oýr
consiste esta summa sciencia
en un subido sentir
de la dibinal esencia
es obra de su clemencia
hazer quedar no entendiendo
toda sciencia tracendiendo.

                                                                                                         San Juan de la Cruz       

     

 

DESENGAÑADO DE LAS MUJERES

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

                                                                            F. de Quevedo y Villegas (un crack, el tío)
 

Si una espina me hiere


¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad
envidiosa en mí clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta, y se encamina hacia más puro
ambiente de amor y caridad.

¿Rencores? ¡De qué sirven! ¿Qué logran los rencores?
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,
y no prodiga savias en pinchos punzadores:
si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

se llevará las rosas de más sutil esencia;
y si notare en ellas algún rojo vivaz,
¡será el de aquella sangre que su malevolencia
de ayer vertió, al herirme con encono y violencia,
y que el rosal devuelve, trocado en flor de paz!

                                                         Amado Nervo
 

CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.

                                             José Martí
 

BLUES DEL CEMENTERIO

Conozco un pueblo -no lo olvidaré-
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
¡Ay!, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

                                                                                      Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006)

 

EL UNICORNIO EXISTE AMOR

El unicornio existe amor:
en la risa de los niños,
el milagro de un beso,
la caricia que quema,
las alas tibias de un sueño.
El unicornio existe amor:
es la poesía de todos,
el canto de las aves,
el rumor de la tierra,
el perfume de las flores.
El unicornio existe amor:
es el eco de tu nombre,
la agonía de tu ausencia,
el manto tibio de tus manos,
la rosa sagrada de tu sexo.
El unicornio existe amor:
es la luz de tu mirada,
las estrellas de tu noche,
el suave mar de tus cabellos,
el territorio prohibido de tu cuerpo.
El unicornio existe amor
y resurge brioso salvaje,
victorioso cuando mi boca
pronuncia tu nombre.

                                                                  Carlos Enrique Ungo
 

A SANDRA

Cuando tú llegabas yo me iba.

Vivía aquel  mundo sin sol.

Sentado en  mi  tejado

buscaba horizontes más claros.

Quería vivir más allá de tu imaginación,

y tú querías soñar todos mis sueños.

Y los sueños se encontraron...

esa noche.

Y vivimos lo que nadie pudo vivir,

soñamos por fin,

escapamos a una isla,

en el bosque,

porque la paz del alma está en la razón

y la razón está en la tierra.

Búscame  cuando regreses,

pero no junto al árbol más bello sino

junto aquel árbol viejo,

el de las raíces más profundas,

el de la sombra más fresca,

el que eligió el pájaro

para hacer su nido.

                                                                     K. Keidel (2007)

 

PRIMAVERA MADRE

¡Madre mía, tierra,
otra vez más verde,
más plena, más bella!

(Y yo, mientras, hijo
tuyo, con más secas
hojas en las venas).

¡Madre mía, tierra,
sé tú siempre joven,
y que yo me muera!

(Y tú, mientras, madre
mía, con más frescas
hojas en las piernas).

                                                                       Juan Ramón Jiménez (1936)

 

PALABRAS PARA JULIA

...y para todas las mujeres que lloran, (añado yo)

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

 

                                                                            José Agustín Goytisolo

 

 

 

 

DEFENSA DE LA ALEGRÍA
 
 
Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas. 
 
Defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos. 
 
Defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias. 
 
Defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres. 
 
Defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa. 
 
Defender la alegría como un derecho 
defenderla de Dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
           y también de la alegría. 
 

 

                                                                           Mario Benedetti

 

 

 

 

 

EL SALTO

 

 

Somos como un caballo sin memoria,

 

somos como un caballo

 

que no se acuerda ya

 

de la última  valla que ha saltado.

 

 

Venimos corriendo y corriendo

 

por una larga pista de siglos y de obstáculos.

 

De vez en vez, la muerte.

 

                                                    ¡el salto!

y nadie sabe cuántas

 

veces hemos saltado

 

para llegar aquí, ni cuántas saltaremos todavía

 

para llegar a Dios que está sentado

 

al final de la carrera...

 

esperándonos.

 

 

 

Lloramos y corremos,

 

caemos y giramos,

 

vamos de tumbo en tumba

 

dando brincos y vueltas entre pañales y sudarios.

 

 

 

 

                                                                                          León Felipe (Antología poética)

 

 

 

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