El fuego es la principal
amenaza de nuestros montes. Después de un incendio forestal solo
quedan pobreza, ruina y desolación. Debemos ser
extremadamente intolerantes con los que no respetan las normas
básicas de seguridad contra incendios y con los que de manera
consciente o inconsciente atentan contra un bien común como son
nuestros bosques. ¡Atreveos a denunciar a todos aquellos que no
respetan las normas!. El monte es de todos, cuidémoslo.